Temporada 2006

El desvarío

De Jorge Díaz. Dirección Carlos Ianni. Escenografía y vestuario Solange Krasinsky


Sinópsis

De Jorge Díaz

Andrés: Sergio Ballarini
Soledad: Annie Stein
Lucas Pablo Lyonnet
Roberta Luciana Annese

Diseño cartel
Agustín Calviño

Fotografías
Soledad Ianni

Diseño de iluminación
Carlos Ianni

Escenografía y vestuario
Solange Krasinsky

Asistencia
Sandra Finkelstain

Dirección
Carlos Ianni

Música interpretada por Charlie Haden & Carla Bley

Este espectáculo fue gestado en el taller Creatividad actoral, conducido por \\\\">Carlos Ianni,  y cuenta con el apoyo de Proteatro

Sin intervalo
Duración: 45 minutos

CELCIT. Temporada 2006

LA REALIDAD. Escribir sobre la realidad es un acto imposible. Es exactamente igual que si quisiéramos vernos durmiendo. Parece ser que existen ciertos estados de alucinación producidos por la droga o el éxtasis místico en los que se conseguiría ese desdoblamiento pero... ¿quién tiene un lápiz a mano en esos momentos?
Es más sensato aceptar que no escribimos sobre la realidad, sino sobre el reflejo de la realidad en nuestro ombligo.
Jorge Diaz

JORGE DÍAZ, EL DESCONOCIDO. Estamos ante un escritor por completo desconocido. Congelamos de él la imagen del dramaturgo del absurdo de los años 60 y la verdad es que estamos frente al más coherente, lúcido e implacable escritor dramático del existencialismo chileno. Su obra entera se podría resumir en un gran tema: la soledad con sus infinitos matices y variaciones. Díaz accede a su tema sin contemplaciones, de manera certera y descarnada. Deja a un lado falsos pudores, es decir, aborda y expresa sus propias contradicciones sin ambages. Todos sus personajes, aún los más líricos, son expresión del grotesco patetismo del género humano, que el autor observa y describe en acciones con rigor de cirujano. Su absurdo no es tal, sino hiperrealismo, exacerbación de las conductas y del lenguaje. Es el menos nacional de nuestros dramaturgos, el más universal o el más de ninguna parte. Su obra no es plácida, sino tensa e inquietante. Detrás de la risa se adivina la angustia; detrás de la palabra, acecha el silencio, la imposibilidad de la comunicación. Está claro que Díaz no es un autor para días de fiesta con el encanto de la levedad. Está mucho más cerca de la crueldad que del absurdo. Se aferra al humor como a un salvavidas: "el humor es ese silbidito tembloroso con el que cruzamos por la vida para espantar el miedo..." como él mismo ha dicho en algunas de sus bre-verdades. Otra de sus obsesiones es la de la verdad a todacosta, aunque duela. Es capaz dedesnudar su alma en público cada vez que sea necesario y de reírse de sí mismo hasta el ridículo más irresponsable. Y, como si esto fuera poco, agregaremos para terminar, que en su obra abunda el sexo, la escatología, la paranoia y la perversión disfrazada de catequesis. Quiera Dios que sus obras se sigan leyendo y representando y que ellas infiltren en nuestras mentes el veneno sutil de la duda, la ambigüedad y la transgresión.
Carlos Genovese

SOBRE ESTA EXPERIENCIA. Todos los años, en el taller que conduzco –Creatividad actoral- utilizamos, como objeto de estudio, textos de la dramaturgia iberoamericana contemporánea. Algunas de las experiencias que encaramos alcanzan el nivel y la madurez necesaria para confrontarlas, compartirlas con el público.
Ha sido el caso, por ejemplo, en años anteriores, de "Como si fuera esta noche", de Gracia Morales (2002), "La secreta obscenidad de cada día", de Marco Antonio de la Parra (2003), "Tres historias del mar", de Mariana de Althaus (2005) y desde hace unas pocas semanas, el de "Tu ternura Molotov", de Gustavo Ott. Ahora, la ocasión llega con "El desvarío", de Jorge Díaz. Me da mucha satisfacción, como maestro que he sido de los integrantes de este equipo, el haber acompañado y orientado esta aventura creativa, así como el estar dando a conocer al público de Buenos Aires una de las últimas obras de uno de los más significativos hombres de teatro de Chile, padre -por no decir abuelo- de dos generaciones de dramaturgos de América Latina.
Carlos Ianni

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