portada |
espectáculos |
cursos |
publicaciones |
convocatorias |
directorio |
contacto
Noticias

La escena iberoamericana

Argentina. Cuarenta mil personas pasaron por el Festival de Teatro

balance de las dos semanas de espectáculos internacionales en la ciudad de Buenos Aires.
El tono político y la búsqueda de respuestas a cuestiones sociales a través del teatro fueron ejes de la séptima edición del FIBA. Hubo más de veinte obras extranjeras, a precios accesibles, muy distintas de lo que puede verse en la cartelera de Buenos Aires.
El VII Festival Internacional de Buenos Aires llegó a su fin y anoche se despidió con una fiesta abierta al público en Harrods, a toda música y baile con Babel Orkesta y DJ. Organizada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad y con dirección artística de Alberto Ligaluppi y Rubén Szuchmacher, fueron dos semanas disfrutadas por 40 mil espectadores que pasaron por las 123 funciones de los 49 espectáculos ofrecidos.

En total, veinte ciudades del mundo estuvieron representadas en el evento: por el valor de 40 pesos, el público pudo adquirir su entrada a las 21 obras internacionales (estaban programadas 22 pero la delegación china canceló a último momento su viaje) y por 3 pesos, a las 28 nacionales. Las localidades se agotaron rápidamente, en especial para los espectáculos locales y en las salas de menor capacidad; en cuanto a los extranjeros y en teatros más grandes, dependió del boca a boca después de la primera presentación. Por ejemplo, para Hotel Splendid, Mujer asfalto y Crónica sentimental de España, la demanda explotó para la segunda y tercera funciones.

Además de estas cifras, los organizadores rescatan la presencia de alrededor de 220 invitados internacionales, entre elencos y curadores, y el hecho de que las escenografías, casi en su totalidad fueron realizadas por mano de obra local.

En cuanto a las actividades paralelas del Festival, el ciclo de cine Cámara Hamlet fue seguido con interés pero no pasó lo mismo con los encuentros entre artistas y público en Harrods (Happy Hour y Pequeña Música Nocturna, con compositores invitados) ni con Babel, la biblioteca, donde se leyeron diferentes obras en lengua original, seleccionadas por el dramaturgo Lautaro Vilo. O faltó difusión o la propuesta no convenció o no se aprovechó lo suficiente, teniendo en cuenta que eran oportunidades inusuales y abiertas a todos en forma gratuita.

Pero, en lo que respecta a las propuestas de las salas para adentro (y sobre todo a la programación internacional, vedette del festival) hay algo que es seguro: el tono político y la intención de buscar, a través del teatro, algunas respuestas a los temas más candentes de la sociedad, estuvieron presentes en la mayoría de las obras. Desde las ya mencionadas Mujer asfalto y Hotel Splendid, donde se indaga en la problemática de mujeres que venden su cuerpo por dinero hasta la trilogía del chileno Guillermo Calderón, atravesada en su conjunto por la política, Rubén Szuchmacher y Alberto Ligaluppi programaron un festival de obras muy distintas de las que suele ofrecer la cartelera de Buenos Aires (“Cada vez más naif”, según palabras del propio Szuchmacher). ¿Una respuesta a su desencanto con los creadores porteños?

Los personajes del Festival
Antes de ver cualquiera de las propuestas, con sólo revisar la programación, surgían algunos datos llamativos. Por ejemplo, que el chileno Guillermo Calderón fuera el de mayor presencia en el festival, con tres obras de su autoría y dirección: Neva, Clase y Diciembre. Algunos pocos ya sabían de él y se encargaron de esparcir el comentario de que Neva era imperdible. Y tenían razón. Sin dudas, Calderón, su campera de jean, su ceño fruncido y su trilogía se convirtieron en uno de los focos del FIBA: por el primer lugar que le otorga a la actuación, por la importancia del texto y por el discurso político al que estábamos desacostumbrados. Sin embargo, las tres producciones no son parejas. La primera, Neva, estrenada en Santiago en 2006 por la compañía Teatro en el Blanco, es la más lograda; luego, el truco se repite en las otras dos y amenaza cierto desgaste de recursos, pero el conjunto es refrescante a los efectos de seguir de cerca la carrera de este creador de 38 años.

El otro punto luminoso del programa era la visita de una obra de Mozambique, África, sobre una prostituta callejera, con un título para no olvidar: Mujer asfalto. Si con el exotismo –a veces, banal, es cierto– alcanzaba para despertar curiosidad, la protagonista y directora Lucrecia Paco desbordó cualquier expectativa por su desenfado y encanto, por trabajar en un teatro –dirigido por otra mujer, Manuela Soeiro, junto al escritor sueco Henning Mankell– que vende pan para sostenerse sin ningún tipo de subsidio, en uno de los países más pobres del mundo, y por hablar de un tema universal y vergonzosamente cotidiano, no importa de dónde venga.

Hotel Splendid y El caso Dantón, las imperdibles
Por el interés que despertaron sus textos y por su rigurosidad escénica, dos elencos volvieron a sus ciudades de origen con la sentencia de obras imperdibles del festival: los responsables de la coreana Hotel Splendid y de la polaca El caso Dantón.

El trabajo de la compañía Cho-In, que relata con crudeza y poesía la historia de 200 mil mujeres convertidas en esclavas sexuales por el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial, se inscribe en la tradición del teatro físico oriental pero con la inclusión de texto, un elemento utilizado por primera vez en la historia de la agrupación. La historia de cuatro mujeres presas en el hotel Splendid que ideó la estadounidense Lavonne Mueller puede citarse como gran responsable de que esta obra sea una joya particular; el sublime montaje escénico y el estricto trabajo con los actores del director Chung-euy Park hicieron el resto.

Aunque de manera diferente, la puesta procedente de Wroclaw, Polonia, también se ocupó de buscar inspiración en la historia: recreando elementos tomados de la Revolución Francesa –allí estaban Maximilien de Robespierre y, por supuesto, Georges-Jacques Danton– con rasgos de la cultura contemporánea –historieta, música pop y circo–, El caso Dantón logra una reflexión sobre un suburbio pobre de una ciudad que puede ser cualquiera. Incluso, la nuestra.

Hacer teatro, pero también pensarlo
Aplausos para la dirección del VII Festival, que se interesó no sólo en la producción, sino también en la reflexión y la crítica teatrales. Por primera vez, se presentó el Concurso Nacional de Ensayos Teatrales “Alfredo de la Guardia”. Resultaron ganadores los trabajos El teatro y las artes plásticas, de María Natacha Koss; Las prostitutas de Caravaggio. Problematizaciones acerca de los tránsitos entre literatura y teatro, de Gabriel Fernández Chapo, y El mundo popular en escena, de Alicia Beatriz Aisemberg.

En la misma línea, el Programa de Formación de Espectadores del Ministerio de Educación del GCBA organizó el Primer Certamen de Jóvenes Críticos: durante las dos semanas, una docena de estudiantes porteños comandados por las periodistas Ana Durán y Sonia Jaroslavsky asistieron a todas sus funciones, entrevistaron a sus protagonistas e indagaron en la producción de artículos periodísticos y críticos.

La nota plumífera del FIBA
A no confundirse: no hubo teatro de revistas, divas ni vedettes en el festival. Las plumas fueron dignamente llevadas por sus dueños/as del reino animal. En Luisa se estrella contra su casa, de la compañía Vilma Diamante, dirigida por el joven autor nacido en Lanús Ariel Farace, uno de los “protagonistas” insustituibles es un gallo. Como figura invitada, tuvo que ser prestado para la obra cordobesa Salsipuedes, de Cipriano Argüello Pitt, donde, también, interviene un gallináceo. Pero como no era cosa de andar prestando a la mascota vip, la gente de Córdoba tuvo que conseguirse su propia gallina de elenco, a la que dieron albergue en Harrods. ¿Pero cuál sería la suerte de la pobre turuleca después de su minuto de gloria? El corazón del teatro es grande y una colaboradora del área de curadoría del festival la adoptó: siempre nos gusta un final feliz.

Algunas incomodidades
No sólo de buenos textos y puestas trabajadas se nutre una buena experiencia teatral: todo eso dificultosamente deviene satisfacción del público si las salas no resultan acordes a lo que una obra necesita. Esta edición del FIBA contó, al menos, con tres trabajos en los que la propuesta espacial no acompañó de la mejor manera: en el centro Cultural Konex, los espectadores de Mujer Asfalto, actuada y dirigida por la mozambiqueña Lucrecia Paco, se tuvieron que acomodar como pudieron en las gradas que oficiaron de butacas para muchas más personas de las que admitían el sentido común y la comodidad. L’effet de Serge, de Phillipe Quesne, no corrió mejor suerte en la Sala Cunill Cabanillas del Teatro San Martín: desde las últimas filas, ver algo de lo que sucedía en escena podía convertirse, por momentos, en una misión imposible.

Y una última queja, más chiquita: a la salida de Juan la suerte, los elogios se mezclaron con los lamentos por lo difícil que había resultado la lectura de subtítulos desde las primeras filas.

Sonará elemental, pero no está de más recordarlo: la comodidad no es un lujo, es una condición necesaria para que ver teatro no resulte una experiencia torturante.

• Leni González y Natalia Laube | Crítica | 2009-10-19


 | 

Suscripción a noticias por email

Nombre  
Email  
Ciudad  
País  
   

Publicidad
aycoteatro.com.ar


Archivo de noticias

Ver noticias del 05 de 2012 (84)

Ver noticias del 04 de 2012 (67)

Ver noticias del 03 de 2012 (102)

Ver noticias del 02 de 2012 (59)

Ver noticias del 01 de 2012 (63)

Ver noticias del 12 de 2011 (74)

Ver noticias del 11 de 2011 (105)

Ver noticias del 10 de 2011 (138)

Ver noticias del 09 de 2011 (101)

Ver noticias del 08 de 2011 (134)

Ver noticias del 07 de 2011 (125)

Ver noticias del 06 de 2011 (137)

Ver noticias del 05 de 2011 (159)

Ver noticias del 04 de 2011 (222)

Ver noticias del 03 de 2011 (179)

Ver noticias del 02 de 2011 (121)

Ver noticias del 01 de 2011 (64)

Ver noticias del 12 de 2010 (124)

Ver noticias del 11 de 2010 (162)

Ver noticias del 10 de 2010 (167)

Ver noticias del 09 de 2010 (206)

Ver noticias del 08 de 2010 (174)

Ver noticias del 07 de 2010 (218)

Ver noticias del 06 de 2010 (207)

Ver noticias del 05 de 2010 (215)

Ver noticias del 04 de 2010 (243)

Ver noticias del 03 de 2010 (233)

Ver noticias del 02 de 2010 (196)

Ver noticias del 01 de 2010 (231)

Ver noticias del 12 de 2009 (87)

Ver noticias del 11 de 2009 (215)

Ver noticias del 10 de 2009 (162)

Ver noticias del 09 de 2009 (143)

Ver noticias del 08 de 2009 (96)

Ver noticias del 07 de 2009 (62)

Ver noticias del 06 de 2009 (51)

Ver noticias del 05 de 2009 (7)

Ver noticias del 04 de 2009 (23)

Ver noticias del 03 de 2009 (20)

Ver noticias del 02 de 2009 (32)

Ver noticias del 01 de 2009 (28)

Ver noticias del 12 de 2008 (7)

Ver noticias del 11 de 2008 (26)

Ver noticias del 10 de 2008 (40)

Ver noticias del 09 de 2008 (31)

Ver noticias del 08 de 2008 (42)

Ver noticias del 07 de 2008 (28)

Ver noticias del 06 de 2008 (26)

Ver noticias del 05 de 2008 (51)

Ver noticias del 04 de 2008 (32)

Ver noticias del 03 de 2008 (27)

Ver noticias del 02 de 2008 (31)

Ver noticias del 01 de 2008 (55)

Ver noticias del 12 de 2007 (9)

Ver noticias del 11 de 2007 (37)

Ver noticias del 10 de 2007 (33)

Ver noticias del 09 de 2007 (19)

Ver noticias del 08 de 2007 (24)

Ver noticias del 07 de 2007 (46)

Ver noticias del 06 de 2007 (30)

Ver noticias del 05 de 2007 (39)

Ver noticias del 04 de 2007 (30)

Moreno 431, (1091) Buenos Aires. Argentina (mapa). Teléfono: (5411) 4342-1026. Skype: celcit-argentina
Director: Carlos Ianni. Equipo de gestión: Teresita Galimany, Juan Lepore, Claudia Quiroga.
Técnica: Fernando Díaz. Secretaría: Andrea Albano, María Svartzman
E-mail: correo@celcit.org.ar. Diseño web y web hosting: Moebius Digital
Las actividades del CELCIT han sido declaradas de Interés Cultural
por la Secretaría de Cultura de la Nación y la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires