El dramaturgo y director tiene cinco obras en cartel en distintas salas porteñas,incluida la que inauguró este año en su PH de Palermo Viejo. De gira por Europa, con una escapada a Seúl para participar en un festival de teatro, habla en este reportaje sobre sus proyectos y por qué no puede y no quiere dejar de producir
Por estos días Daniel Veronese está en España con el elenco de Espía a una mujer que se mata , adaptación de Tío Vania , de Anton Chejov, que se estrena el martes 30 en Barcelona. Esta gira ya lo llevó a Francia, Italia y hasta a un festival de teatro en Seúl, Corea. En Buenos Aires siguen en cartel otros cuatro espectáculos montados por el prestigioso dramaturgo y director: Teatro para pájaros y Open House , escritas por él; Gorda , de Neil LaBute, uno de los éxitos del año del circuito comercial, y La noche canta sus canciones , de Jon Fosse, la primera obra de ese autor noruego estrenada en la Argentina.
Pero eso no es todo: Veronese prepara versiones propias de dos textos de Henrik Ibsen y en noviembre comenzará a ensayar otra pieza de Fosse. Después viajará a México para dirigir su obra Mujeres soñaron caballos con actores locales, algo que también hará con Gorda en ese país y en Brasil. En marzo se instalará por un tiempo en Madrid para trabajar en la dirección de Codicia , de David Mamet. En el cajón de los proyectos pendientes quedó, por el momento, el guión cinematográfico de Mujeres , que será su primera incursión como director de actores en cine.
Cantidad no es sinónimo de calidad, se sabe. Pero en el caso de Veronese, esa frase podría reformularse. La abundancia y la calidad son su sello distintivo, desde la fundación del grupo El Periférico de Objetos en 1989. La pasión por el teatro lo lleva a trabajar al mismo tiempo en distintos espectáculos, tanto comerciales como de producción independiente. Su actividad incesante se refleja en la sala Fuga Cabrera, que inauguró este año en forma oficial: allí, según planea, en 2009 habrá funciones todos los días; incluso los lunes, cuando la mayoría de los teatros están cerrados.
Para llegar a Fuga Cabrera hay que recorrer un pasillo largo con plantas. Al fondo de ese PH reciclado sobre la calle Cabrera, en Palermo Viejo, Veronese armó un pequeño teatro con butacas de cuero, como las de los viejos cines. En la puerta de al lado está su casa, que piensa anexar a la sala. En el departamento de adelante vive un vecino a quien, por suerte, le gusta el teatro. Tal vez por eso no le molesta que los espectadores hagan fila al frente de su puerta todos los fines de semana.
Algunos muñecos de madera, recuerdo de su pasado como carpintero especializado en la elaboración de marionetas, cuelgan de las paredes. No por casualidad, sus primeros elementos de representación teatral fueron objetos. Eso fue antes de que descubriera el trabajo con los actores, que lo fascinó, según cuenta mientras sus dos gatos negros se pasean por la sala vacía.
-¿Qué temas le interesa abordar en sus obras?
-Muy pocas veces escribí sobre un tema en particular del que quería hablar. En general me interesa el individuo en una situación determinada. En Mujeres soñaron caballos , por ejemplo, hablo sobre la violencia: qué pasa cuando alguien es violentado desde un lugar de poder. Mucho antes, escribía sobre formas: podían ser musicales, numéricas. La llegada de mi primera hija, que ya cumplió 12 años, me llevó a trabajar con actores y a experimentar otro tipo de emociones. Desde entonces, estoy fanatizado con el actor y su posibilidad expresiva. Es un formato que me atrae mucho: la capacidad de transmitir determinada emoción al público y, al mismo tiempo, que la gente no olvide que está en el teatro.
En varias obras suyas la acción empieza en el mismo instante en que entran los espectadores. En Fuga Cabrera no hay escenario ni telón. Tampoco escenografía ni reflectores. "Por lo general no hago cambio de luz -explica Veronese-. Cuando la gente llega, los actores ya están a la vista. Ellos mismos avisan que va a empezar la función y piden que se apaguen los teléfonos celulares. Es como decir: ´Estamos en el teatro y vamos a ver una obra . Busco generar un espacio de ilusión único que no se puede dar en otro lado."
-¿La apuesta a usar mínimos recursos en la escenografía y la iluminación tiene que ver con las posibilidades de producción o con una decisión estética?
-Es un poco de todo. Lo primero que apareció fue la imposibilidad de producción. El teatro no es la parafernalia que se suele producir alrededor. Para mí, el teatro es la actuación; lo demás puede obviarse e igual generar esa ilusión de la que hablaba antes. Casi por casualidad, en los ensayos, vi que no necesitaba más. Pero no estuvo la idea antes de la prueba. Fue al revés: si no lo necesito, para qué lo voy a poner. La síntesis produce un efecto mayor.
-Su obra Open House lleva ocho años en cartel. De los diez actores iniciales ahora quedan cinco. ¿A qué se debe la decisión de representarla hasta que haya uno solo?
-La obra surgió como trabajo final de los alumnos del IUNA, que me convocaron como director externo. Durante el segundo año, en una gira por Bruselas, se me ocurrió plantear al grupo que el proyecto siguiera aunque algunos actores se fueran. A ellos les gustó la idea de que la obra, que habla sobre el abandono, se hiciera cargo del tema. Siento que ahora está más resentida, pero igual conserva el humor.
-¿Fue una especie de experimento para probar cómo evoluciona una obra a lo largo del tiempo?
-Me pareció una buena idea. Al principio pensé que iba a resultar más fácil. Con el primero que se fue, repartí los textos. Se hablaba del actor que ya no estaba. Pero después eso se volvía laberíntico e incomprensible. Entonces tuve que buscar un procedimiento distinto, pero siempre con la autorreferencia. Es una obra sobre la muerte natural de la obra. Si los últimos dos abandonan juntos, sería una muerte por accidente.
-¿Es una excusa para hablar sobre el teatro dentro del teatro?
-Sí, no puedo hacer teatro sin pensar en el teatro. Me hace sentir cómodo decirles a los espectadores: "No vamos a fingir. Nombremos al teatro porque es lo que nos reúne aquí y ahora".
-¿Es cierto que piensan representarla aunque no haya público?
-Tiene que ver con una impronta de Open House : somos seres abandonados y si no viene gente a vernos, actuamos igual. Pero eso es imposible. Sin público no hay teatro.
-En Teatro para pájaros ironiza sobre los clichés de la producción independiente. ¿Es una crítica al circuito al que pertenece?
-Cuando escribo no sé bien cuál es el tema. Confío en que si ese texto tiene teatralidad, si funciona, algo va a decir. Teatro para pájaros habla sobre el teatro como forma de vida, que es la mía. Pero también habla de la pareja y cómo la condiciona el trabajo. Tengo una beba de cuatro meses, a quien atiendo, pero no podría dejar de trabajar. Me apasiona tanto el teatro que no puedo parar. El tema es, entonces, la forma en que sobrevivimos casi todos los que hacemos esto. No es una crítica porque yo soy parte de eso. Por lo general, evito juzgar o decir que hay que hacer una cosa u otra. Tengo un tema y trato de desplegarlo con la mayor cantidad de aristas posibles. No creo que nadie haga mal teatro a propósito sino que hace lo que le sale. Ahora trabajo en el circuito comercial porque las condiciones me resultan favorables, pero nunca dije que no lo haría. En el escenario trato de mostrar mis contradicciones.
-¿Qué debe tener un texto ajeno para que le interese dirigirlo?
-Cuando escribo siento que mis textos no están terminados hasta que los llevo a los ensayos. En cambio, La noche canta sus canciones me fascinó apenas la leí. La dirección me capturó tanto que empecé a escribir menos y a buscar textos de otros que me gustasen para ponerlos en escena. Como ahora tengo poco tiempo para escribir, me resulta más fácil recurrir a otros autores. Soy un director que escribe versiones. Ya lo hice con Chejov y ahora trabajo con textos de Ibsen. Son dos obras que se van a dar juntas en un mismo espectáculo. La versión de Casa de muñecas se va a titular El desarrollo de la civilización venidera y la de Hedda Gabler , Todos los grandes gobiernos han evitado el teatro íntimo.
-¿Por qué hace versiones en lugar de dirigir las obras originales?
-Cuando ensayo me dan ganas de cambiar cosas. El lenguaje del escenario es muy particular y no siempre condice con el literario. Si la escena me lo pide, la tengo que llevar para otro lado. Como se trata de autores de dominio público, pueden adaptarse. Puedo hacer cualquier cosa. Cada vez les meto más mano a las versiones. Al principio lo hice más tímidamente. Después me di cuenta de que, al ser dramaturgo, tenía posibilidades de reescribir la obra. Claro que alguna gente me dice que eso no es Chejov. Algunos son puristas y sostienen que no hay que tocarles nada a ciertos autores. A mí el teatro me gusta o no, más allá de que sea un original o una versión. Hay muchas viudas de Chejov, y yo paso. No me sirve ser un histórico. El teatro tiene que estar vivo, no bien dicho o bien escrito.
-¿Que esté vivo se advierte en el escenario?
-Yo comparo el teatro con una fiesta: las cosas nunca suceden como estaban previstas. Surgen situaciones, emociones. A veces, para que la obra esté viva necesito cambiar algo del original. Eso se descubre en los ensayos con los actores. ...sa es mi búsqueda.
-¿Es lo que busca también como espectador?
-Sí, aunque cada vez tengo menos tiempo de ir al teatro. Ni mis propias obras veo.
-¿Las estrena y las deja evolucionar solas?
-Voy cuidando la última. No me da el tiempo. Ahora tengo que cuidar a mi propia hija, Juana. En un momento de mi vida veía todo el teatro que había. Cuando me aburría, me ponía a pensar cómo hubiera hecho eso o qué cosas le cambiaría. Después empecé a cansarme un poco y dejé de ir tanto.
-¿Cree que una vez que la obra llega al director deja de pertenecer al autor?
-Sin dudas. Cuando yo escribía y me decían que el mejor autor es el autor muerto, me ofendía. Después lo entendí. Como director, tengo que transformar la literatura en teatro porque es otra cosa. Intento que la obra esté bien plantada, que los actores estén de acuerdo con lo que hacen. Para mí es fundamental que el actor esté convencido porque si no, cuando me voy, va a hacer lo que quiere. Después, la obra es de los actores. Me da envidia la posibilidad que tienen de estar todos los días en el escenario y conocer la obra incluso más que yo. Para eso deben sentir que les pertenece.
-¿Qué parte del proceso creativo disfruta más?
-Los ensayos. Me encanta ensayar. No me gusta ver la función. Me pone muy nervioso. Uno está afuera, ve las fallas, descubre lo que podría haber sido de otra manera. El estreno es como un mal parto. Aunque haya sido una mala función, el actor termina feliz. El director se deprime.
-¿Cómo sería una mala función?
-Cuando la energía que debe generar la obra no se genera. He visto ensayos en los que la obra me atrapaba como público. Y eso a veces no se da. Pero es lo apasionante del teatro, lo que lo hace vivo. Por eso cada función es distinta.
-¿Qué lo lleva a seguir eligiendo al teatro como oficio?
-Casi no lo siento como un trabajo. Tal vez termine haciendo otra cosa, pero no hay vuelta atrás. El trabajo con el actor es tan apasionante que por ahora no me aburre. Al contrario, tengo proyectos en mente y quiero probar cosas. Como un director de cine debe pensar en imágenes y un compositor, en música, yo pienso en situaciones dramáticas. Elijo el teatro porque es un lugar de juego maravilloso.
-La obra Gorda genera debate. El público se queda después de la función para discutir el tema. ¿Es ésa una función del teatro o sólo es entretenimiento?
-Nunca me había pasado que la gente se quisiera quedar a hablar de la obra. Si alguien sale pensando en que hay algo que puede ser distinto en el mundo, está bárbaro. La obra muestra un problema y me parece bien que no dé una solución. El teatro no puede aportar soluciones porque eso depende de cada uno.
CARTELERA Teatro para pájaros y La noche canta sus canciones : Fuga Cabrera (Cabrera 4871, timbre C, 4833-2043); Gorda: Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660, 6320-5300); Open House: Beckett Teatro (Guardia Vieja 3556, 4867-5185)
• Natalia Blanc | La Nación | 2008-09-27
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