Temporada 2009

Final de partida

De Samuel Beckett. Dirección: Héctor Manrique. Grupo Actoral 80 (Venezuela).
 


Sinópsis

De Samuel Beckett
Con Juan Vicente Perez, Daniel Rodríguez, Juvel Vielma, Melissa Wolf
Asistencia de dirección: Jesús Cova
Iluminación: José Jiménez
Dirección: Héctor Manrique

 

Unicas funciones en Buenos Aires

Viernes 26 de junio a las 21
Sábado 27 a las 20 y 22,15 hs. (dos funciones)
Domingo 28 a las 21 hs.
Entrada: $ 50. Estudiantes y jubilados: $ 25.
CELCIT. Moreno 431. Reservas al 4342-1026

“El final está comprendido en el comienzo y sin embargo uno continúa.”

"Final de partida" es la segunda obra teatral publicada por Samuel Beckett, después de "Esperando a Godot" (1953). La escribió en francés (Fin de partie) entre 1954 y 1956, fue publicada en 1957 y estrenada ese mismo año por el actor y director francés Roger Blin en el Studio des Champs-Elysées en París. Es menos ambigua que "Esperando a Godot", más claustrofóbica y más directa, pero ambas representan dos obras maestras y emblemáticas del teatro de Beckett. Cuando le preguntaron a Beckett que resumiera su nueva obra, éste respondió que mientras en su primera obra todo el mundo
esperaba la llegada de Godot, en su segunda obra todos esperarán la partida de Clov.
Se cree que fue inspirada por el relato bíblico del Diluvio Universal y el Arca de Noé, Ham (Cam en español) es el segundo hijo de Noé, y se supone que le dio el nombre a Hamm, uno de los personajes de la obra, del cual también se ha dicho que fue inspirado por el personaje del Rey Lear de Shakespeare. Si de símbolos e interpretaciones se trata, "Final de partida" también ha sido reducida a la historia de un martillo y tres clavos, ya que sus cuatro personajes son: Hamm (Hammer, martillo en ingles), Clov (clou, clavo en francés), Nell (nail, clavo en inglés) y Nagg (nagel, clavo en alemán). Pero independientemente de estas interpretaciones, sabemos que Beckett la escribió bajo el dolor y el influjo de la muerte de su querido hermano Frank y como toda obra de Beckett su significado siempre es un acertijo, donde no hay espacio para interpretaciones absolutas. "Final de partida" es una metáfora existencial, una metáfora fúnebre, donde toda la existencia se reduce a un vacío sin sentido, estamos condenados de por vida a una soledad absoluta.
Beckett nos presenta en "Final de partida" a cuatro personajes desvalidos, encerrados en un refugio, arca o claustro, un espacio completamente gris. Hamm, ciego y paralítico, se está muriendo en un mundo que parece estar llegando a su final, aunque parece sentir una cínica satisfacción ante el ineluctable designio de la extinción general de la vida y la humanidad. Al mismo tiempo Hamm se va resignando a dejar la comida, los calmantes, y finalmente a su sirviente Clov, de quien depende completamente, y quien a través de toda la obra enfatiza su deseo de irse, de partir, aunque esto parezca imposible. Sus padres Nagg y Nell, quienes perdieron sus piernas, hace mucho tiempo, en un accidente de bicicleta, viven en unos pipotes de basura, de los cuales emergen eventualmente para ser insultados por Hamm, por el simple hecho de haberlo engendrado. Sin embargo Nagg y Nell encuentran tiempo para contarse historias del pasado, que aún incitan ciertos deseos. Su madre Nagg aparentemente fallece y Hamm, sabiendo que Clov lo va abandonar, se prepara para su última batalla, sobrevivir a su padre y entonces encarar lo inevitable, sin la ayuda de los objetos que le han servido de consuelo en los últimos tiempos.
Final de partida presenta una estructura cíclica, con un diálogo de forma circular, una intricada estructura dramática que contradice las estructuras teatrales tradicionales. Sus personajes están despojados de todo lo accesorio, donde el empobrecimiento, la desnudez y la minusvalía son sus rasgos más relevantes. Además está impregnada de ese humor característico de Beckett: tierno y rancio, humano y esperpéntico a la vez.
José Ramón Ortiz

El GRUPO ACTORAL 80 ha sido definido más de una vez por Juan Carlos Gené como el proyecto de su madurez. También como su vehículo de estímulo y crecimiento creativo durante su exilio en Venezuela. Nació de su primera experiencia pedagógica en Caracas, después de sus iniciales años de exilio a la que dio cabida generosa el Centro Latinoamericano de Creación e investigación Teatral, CELCIT, creado en Venezuela en 1975, el que se constituyó en uno de los puntos fundamentales de entronque de teatristas latinoamericanos exiliados con la realidad teatral venezolana. El director fundador del Grupo Actoral 80 comenzó esta tarea precisamente en 1980 organizando una serie de talleres actorales, de dirección y dramaturgia. Aquí se generó una energía particular durante varios semestres con un grupo mixto de latinoamericanos: argentinos, venezolanos, chilenos, uruguayos,  bolivianos, costarricenses, etc., llamado TAP (Taller Actoral Permanente).
Pero fue para 1983 cuando los actores permanentes del TAP y su director Juan Carlos Gené, después de cuatro años de estudios, decidieron permanecer juntos. Finalmente se escogió el nombre Grupo Actoral 80, siendo la cifra recordatoria por el año en que los actores se reunieron por primera vez en el TAP.
El Grupo Actoral 80 se erigió desde sus inicios sobre la base de la total autogestión, no solo financieramente, sino considerando al actor como un artista creativo, capaz de autogestionar su propia creación. De ahí que todo miembro del grupo tenía el derecho de proponer y realizar su trabajo con la sola condición de coordinarlo con las otras propuestas y con un bajo presupuesto, que, naturalmente no existía.  Financieramente el GA80 partió de cero, por voluntad y pasión de sus integrantes, en un espacio de trabajo facilitado por el CELCIT. Hacia 1987 se construyó y ocupó lo que es ahora la Sala Espacio 80, pero fue en 1996 cuando el Centro Simón Bolívar suscribió con las autoridades del grupo un contrato de comodato. Aunque desde su fundación y durante varios años el conjunto se autogestionó, sin que sus integrantes recibieran sueldo alguno: una decena de voluntades teatrales, se reunían alrededor de un maestro y se abrían espacio creador confiando en la capacidad del grupo para crearse un futuro. Tras algunos años, el Estado venezolano se hizo presente con modestos subsidios y el GA80 se fue afirmando con la realización de un  promedio de tres montajes anuales y ha seguido su marcha hasta la fecha, pese al regreso de Gené y de Verónica Oddó, una de sus cofundadoras. Actualmente el GA80 no solo hace montajes teatrales, sino ha continuado la actividad pedagógica desarrollando una serie de talleres de actuación donde preparan a jóvenes actores participando de una manera u otra en algunos espectáculos del grupo o en montajes concluyentes del trabajo en los talleres realizados. Cuando en 1993 Juan Carlos Gené y Verónica Oddó regresan a Argentina quedó a cargo de la conducción Héctor Manrique, el socio más antiguo que había hecho toda su carrera teatral en la institución. Desde el momento de su creación, el GA80 ha desarrollado un trabajo incesante con más de cuarenta montajes en su repertorio. Ha realizado dieciocho giras  internacionales, dos de las cuales llegaron al escenario del Teatro San Martín en 1985 y 1993, y ha recibido cuarenta y nueve premios a lo largo de su trayectoria.

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