Historia

Instituto de estudios teatrales para América Latina


"En la técnica formativa para el teatro está implícita una concepción del ser humano como ser, también del mundo, de la vida y de la muerte"
Juan Carlos Gené

Desde su origen, el CELCIT encara la actividad formativa como un área prioritaria y dirige sus esfuerzos a la formación y el perfeccionamiento del hombre de teatro latinoamericano.

"El teatro que exige la realidad latinoamericana implica la formación de actores, directores, técnicos, dramaturgos y creadores en las distintas disciplinas teatrales, capaces en la expresión y solidarios con el sentimiento de pertenecer a la comunidad que se integra, personas comprometidas con su arte y su tiempo, en disposición plena de asumir los retos más difíciles tanto en el escenario como en la vida".

Este fue el punto de partida de una sostenida actividad que derivó en la consolidación de una tarea que, con el correr del tiempo, se transformó en uno de los instrumentos permanentes del CELCIT -más allá de las escuelas y centros de formación del continente-: una práctica marcada por la búsqueda, la calidad expresiva y la pertinencia de propuestas cada vez más sólidas y más calificadas a las exigencias de los diferentes momentos de la escena y la historia teatral de las últimas décadas.

Desde 1989, el CELCIT lleva a cabo su tarea formativa a partir de las acciones del Instituto de Estudios Teatrales para América Latina, fundado por Juan Carlos Gené.

Entre sus objetivos, el Instituto se propone:

La realización de cursos y talleres especializados en todas las ramas del quehacer teatral con propuestas formativas e investigativas;
La concreción de investigaciones teóricas sobre el teatro latino e iberoamericano;
La organización desde el CELCIT de encuentros regionales e iberoamericanos dedicados al estudio y reflexión de los temas relativos al teatro;
La publicación de trabajos de reflexión, investigación y análisis de temas teatrales;
El intercambio de maestros, trabajos, publicaciones y documentación;
Y, naturalmente, toda acción que, en el terreno de la reflexión y del estudio contribuya a profundizar y difundir el hecho teatral en la región.

El Instituto orienta sus actividades a partir de las siguientes premisas:

Un actor en situación de representación frente a un público, constituyen el teatro en lo que tiene de insustituible y permanente: el hecho vivo, corporal, que transcurre en un tiempo real frente ante el espectador. El teatro puede prescindir de escenario convencional, de escenografía que lo ocupe, de texto preescrito, de toda clase de efectos y hasta del director; pero si da el paso de prescindir de la presencia del viva actor, desaparece como teatro.

Como el actor es el teatro y es el actor el eje de todo teatro, aún de aquel que se realiza sobre un texto previo y bajo la conducción de un director, la formación del actor es el eje de toda formación teatral. De ahí que lo esencial de la estructura pedagógica del Instituto, se contenga en los cuatro niveles de sus talleres actorales: iniciación, medio, avanzado y profesional, abarcando esta enseñanza desde la introducción elemental a las técnicas interpretativas, hasta los niveles más altos, según los criterios de la formación continua.

Por eso mismo, los talleres de Puesta en escena y dirección teatral tienen como materia básica la conducción del actor, es decir, la orientación hacia la creación actoral del personaje, previo conocimiento de la dinámica técnica del trabajo del actor, la asunción de la creatividad actoral como un elemento insoslayable de la puesta en escena y el conocimiento de la acción como material de construcción del teatro. Todas las técnicas de dirección (teoría y práctica de la espacialidad; musicalidad, tiempo y ritmo; concreción material de la puesta en escena; técnicas complementarias (luz y sonido), se relacionan con lo actoral y tienen en el actor al protagonista vivo del teatro. Es el actor, su cuerpo (que es su ser), quien hace la lectura del texto dramático literario o lo crea desde su propia fantasía: el teatro es un arte corporal, porque es en el cuerpo del actor donde aquél vive y llega al espectador. Por eso, el Instituto no distingue técnicas corporales de técnicas interpretativas sino orienta la interpretación desde impulsos corporales y forma al actor en la consciencia permanente de su corporalidad, que es de donde surge la acción, la afectividad, el pensamiento y la palabra.

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