La muerte es un proceso natural para el que nunca estamos del todo preparados. Como suele ocurrir, quienes quedan con vida se lamentan por aquello que no se dijo a tiempo o por lo que hubiera podido suceder de otra manera. Esa grieta entre lo vivido y lo deseado es el punto de partida de Ahoradespués, de Guido Zappacosta. Este autor, originario de Martínez, en la provincia de Buenos Aires, ve por primera vez representada una de sus obras en nuestro país.
Este unipersonal tiene como protagonista a Diego, un joven de 18 años de clase media bonaerense, que intenta reconstruir, a partir de los recuerdos de los momentos finales de su padre, el vínculo que los unía y poner de relieve la importancia de los afectos. La pieza también se erige como un elogio a la amistad: mientras se viven los últimos momentos del padre de Diego, se presentan los de Miguel, amigo y casi un miembro más de la familia.
La obra puede clasificarse como una tragicomedia, donde los pasajes humorísticos y los tintes de realismo mágico —como la enredadera que trepa por la casa del vecino hasta alcanzar proporciones inconmensurables o las pesadillas que atormentan al protagonista— funcionan como un respiro frente a la densidad de la temática.
Aunque se plantea como una microhistoria con guiños autobiográficos evidentes, contiene elementos clave de la identidad argentina: el tango, el fútbol, La Bombonera, la tragedia de Cromañón, el asado con amigos, la farándula argentina y la sacrificada vida cotidiana de la zona norte bonaerense. Con gran creatividad, Zappacosta logra que Diego mantenga un habla anclada en su territorio, que habite el espacio con naturalidad y que su historia resuene como la de muchos otros. Al mismo tiempo, la obra tiene un alcance universal, al abordar la experiencia común de las cosas no dichas a tiempo y las trabas emocionales que a menudo impiden expresar los afectos.
La propuesta llegó al circuito teatral uruguayo a fines de agosto del 2025 con tres funciones en la sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre. El éxito hizo que se extendieran las funciones y que la obra se trasladara a La Incorrecta, espacio cultural en el barrio Palermo. Dada las dimensiones de la sala, permite que el espectador disfrute de la obra en un ambiente más íntimo.
Álvaro Armand Ugón, actor con una extensa trayectoria en el circuito local y actuaciones memorables, inaugura con esta obra su faceta como director teatral. El unipersonal es interpretado por Franco Rilla. Con gran hidalguía, Rilla logra arrancar al espectador tanto sonrisas como lágrimas, combinando sensibilidad y comicidad de manera equilibrada. Su capacidad técnica permite que, con pocos recursos —una pelota, un banco y una malla sombra polifuncional que funciona como escenografía, recuerdo de lo vivido en Cromañón y representación de la enredadera—, pueda recrear múltiples personajes y mantener la atención del público durante toda la obra.
El equipo creativo, aprovechando el fuerte contenido popular del texto, incorporó a Tabaré Cardozo en la ambientación sonora. Su participación, en particular la versión de la retirada de El viaje de Agarrate Catalina, aporta la emotividad necesaria para la pieza y refuerza su conexión con la música popular uruguaya. Esta elección refuerza la dimensión rioplatense de la obra, conectando la historia de Diego con un imaginario cultural compartido entre Argentina y Uruguay.
Ahoradespués deja al espectador con la sensación de que, más allá de la risa o la lágrima, lo que realmente importa son los vínculos y los afectos que a veces postergamos. Como sugiere el leitmotiv que atraviesa la obra —“siempre guardo las cosas del corazón para después”—, la pieza nos recuerda la importancia de decir, sentir y compartir aquello que llevamos dentro, antes de que sea demasiado tarde.











